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Luis Quintero. El arte de convertir la belleza en una declaración

Hay rostros que se maquillan. Y hay rostros que se construyen. Luis Quintero pertenece al pequeño grupo de artistas que entendió esa diferencia hace mucho tiempo, y que ha hecho de ella el centro de una carrera que hoy cruza fronteras, escenarios y generaciones de mujeres icónicas.

Venezolano de nacimiento, panameño de adopción, Quintero acumula 17 años dedicados a una industria que rara vez se detiene a pensar en lo que hay detrás de una imagen perfecta. Su formación, sin embargo, no empezó frente a un espejo, sino sobre un escenario: es egresado en Artes Escénicas por la Universidad de Los Andes, un origen que explica por qué, para él, el maquillaje nunca fue solo técnica. Esa base actoral la perfeccionó después junto a nombres mayores del sector —L'Oréal Professionnel, Davines, Wella— hasta convertir la disciplina en un lenguaje propio.

Cuando la belleza se convierte en personaje

Para Quintero, un rostro no es un lienzo en blanco: es un personaje por construir. Un peinado no es un accesorio: es parte de un relato. Esa mirada, heredada del teatro, es la que ha marcado cada etapa de su trabajo, desde los certámenes de belleza hasta las producciones más exigentes del entretenimiento internacional.

Su nombre comenzó a resonar como estilista de Miss Venezuela, y más tarde al frente de la dirección de maquillaje y cabello de Señorita Panamá, preparando a representantes panameñas rumbo a Miss Universo —entre ellas, Keity Drennan, Laura de Sanctis, Rosa Montezuma y Carmen Jaramillo—. Pero reducir su trayectoria a los concursos sería quedarse en la superficie.

Un mapa de rostros internacionales

La lista de mujeres que han pasado por sus manos funciona casi como un mapa del universo latinoamericano de la belleza y el espectáculo: Sheynnis Palacios, Shannon de Lima, Sascha Fitness, Dayana Mendoza, Stefania Fernández, María Gabriela Isler, Pía Wurtzbach, Andrea Meza, entre otras figuras del entretenimiento internacional.

No es solo una colección de nombres célebres. Es la evidencia de una carrera forjada en el terreno más exigente que existe para un artista de la imagen: aquel en el que el trabajo debe sostenerse frente a cámaras de alta definición, bajo las luces de un escenario y en el instante fugaz de una alfombra roja, sin que la persona detrás del maquillaje pierda jamás su identidad.

Del certamen a la pantalla grande

Su lenguaje creativo se ha expandido también hacia la publicidad, la televisión, el cine y la moda: editoriales, campañas internacionales, producciones audiovisuales y un paso por el equipo de estilismo de Suicide Squad 3, rodada en Ciudad de Panamá. Su vínculo con Fashion Week Panamá reafirma su lugar dentro del circuito de moda de la región.

A esto se suman certificaciones junto a referentes como Samer Khouzami, Alessandro Alcántara y Lázaro Resende, formación con Urban Decay Cosmetics Latinoamérica, y una especialización en braids de la mano del artista italiano Franco Gobbi. El resultado es una estética camaleónica, capaz de moverse entre el glamour de una reina de belleza, la sofisticación de una editorial y la energía de un set de moda, sin perder nunca su coherencia.

Panamá, punto de encuentro

Ciudad de Panamá se ha convertido en la base de operaciones de esta etapa de su carrera. Cada vez más conectada con los circuitos internacionales de moda y belleza, la ciudad ofrece a Quintero una plataforma estratégica para una agenda que atraviesa distintos mercados.

Hoy forma parte del equipo de HAIRARCHY Studio y mantiene vínculos con marcas como Milk Shake y MUBA Cosmetics. En 2023 integró el grupo de cinco maquilladores venezolanos de MUBA Cosmetics presentes en Miss Universo, reafirmando la huella del talento venezolano en uno de los escenarios de belleza más observados del mundo.

La belleza como identidad

Hay algo profundamente contemporáneo en la manera en que Quintero entiende su oficio: para él, la belleza no es una fórmula que se repite, sino una lectura que se hace de cada persona.

La industria, cada vez más alejada de los códigos rígidos, privilegia hoy rostros con textura, carácter e identidad propia. El maquillaje ya no busca solo corregir o embellecer: busca comunicar. Y es justo ahí donde su formación escénica se vuelve determinante.

Una reina necesita proyectar seguridad. Una actriz, construir un personaje. Una celebridad, reconocerse frente a una cámara. Una modelo, dar vida a una propuesta editorial. Entender esa diferencia —y responder a ella— es, quizás, el verdadero oficio de Luis Quintero.

Desde Venezuela hasta Panamá, desde los certámenes de belleza hasta las producciones internacionales, su recorrido confirma algo que la moda tarda en reconocer: que detrás de una gran fotografía siempre hay una mirada. Y que, muchas veces, detrás de esa mirada hay un artista capaz de entender que la belleza no consiste en transformar a alguien en otra persona, sino en revelar la versión de sí misma que merece ser vista.

EL TALENTO LATINO QUE MERECE SER VISTO

En MUBA, creemos que hablar de moda también significa hablar de las personas que hacen posible que una imagen trascienda.

Desde nuestra mirada editorial, la trayectoria de Luis Quintero representa precisamente eso: el talento latino que ha sabido cruzar fronteras, construir un lenguaje propio y convertir la belleza en una herramienta de expresión.

Porque detrás de una reina, una celebridad, una campaña o una portada existe un equipo de creadores. Y reconocerlos también es contar la verdadera historia de la moda.

Luis Quintero es uno de ellos.

Un venezolano que encontró en Panamá una plataforma para expandir su talento y que hoy forma parte de ese extraordinario circuito latinoamericano de profesionales que están llevando nuestra estética mucho más allá de nuestras fronteras.

Y quizá allí reside el verdadero lujo: tener una identidad suficientemente poderosa para viajar por el mundo sin perder el lugar de donde vienes.

Por Juan David Sibaja

Stylist & Magazine Editor - MUBA Agency